Mis blogs de cocina de referencia

Cuando me quedo sin ideas para cocinar o me apetece hacer algo distinto con un alimento de temporada, siempre recurro a estos gurúes del blog y el buen comer, hablo de El Comidista y de No más -de mamá (antes conocido como no más tuppers de mamá). Seguro que los conocéis, pero si no es así, ya va siendo hora!!!

Buscando recetas con higos me encontré con estas dos entradas, resultado de un duelo de estos bloggers en la que ambos proponen 6 ingredientes y luego cada uno se tiene que montar su receta. Yo  admito que he probado primero la de No más -de mamá y estaba buenísima. Para compensar os dejo el link a El comidista

http://blogs.elpais.com/el-comidista/2013/10/pastel-de-calabacin-con-higos-al-chacoli-cadaver-exquisito.html

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Aterrizando

Lo bueno de los aeropuertos es que todos se parecen. Cuando vas con la intención de instalarte en un país que has pisado sólo un par de veces en tu vida, con un idioma que apenas hablas y menos aún entiendes, llegar a un sitio culturalmente aséptico… hasta se agradece. Uno se evita el primer choque cultural en los nervios de la llegada y es capaz de seguir las indicaciones sin mucho problema. En mi caso, una vez reunido mi equipaje (recuento: maleta gigante facturada, maleta de mano, bolso grande), mi objetivo era la estación de tren del aeropuerto. Fue fácil de encontrar, lo que no resultó tan sencillo fue bajar las escaleras mecánicas con las dos maletas…

Para llegar a la estación de tren tuve que cambiarme de terminal. El aeropuerto de Frankfurt cuenta con un invento genial para cambiar de terminal que llaman Skyline. Es una especie de metro eléctrico sin conductor y exterior (de ahí el nombre, imagino). A mí me gustó… pero creo que cuando mi madre venga a visitarme se llevará un pequeño susto.

Cuando llegué a la estación, había bastante cola para sacar el billete en las máquinas. Incluidos un grupo de españoles que no sé qué problema tenían con el cambio. Viendo que lo de las máquinas no estaba muy claro, preferí irme a la atención personalizada, la verdad que hasta había menos cola y todo. Me atendió un señor que parecía uno de los enanitos de jardín que tanto les gusta a los alemanes. Aunque ya había oído al señor hablar en inglés, prefería saludarle en alemán y preguntarle en su idioma si hablaba inglés. La respuesta fue afirmativa y creo que al señor le gustó mi gesto de hablarle en alemán. Conseguí que entiendera mi manera de pronunciar mi futura ciudad a la primera, con lo que me sentí bastante realizada. No me sentí tan bien cuando me dijo el precio del tren: 39euros por un trayecto de hora y media. Por lo menos señor me explicó todo la mar de bien y por fin llegué al andén 5, con 20min por delante para esperar mi tren comiéndome el último bocadillo de chorizo ibérico que veré en mucho tiempo.